River sigue sin encontrar su mejor versión y en dos semanas se viene Boca
Los rivales de la Supercopa Internacional se volvieron a enfrentar en el estadio Monumental, esta vez por la fecha 13 del torneo Apertura. River con la intención de confirmar la clasificación a los octavos de final, y Talleres para intentar ocupar un lugar dentro de los ocho que seguirán adelante en el certamen.
La lupa volvió a estar sobre el nivel de juego de River, que continúa con mucha irregularidad desde el comienzo del año. Las dificultades que tiene para convertir son enormes, y si bien consigue armar jugadas para concretarlo, los errores en la definición aparecen en esos instantes. Colidio tuvo una gran oportunidad a los 33 minutos, pero su remate fue al cuerpo de Herrera, que le achicó bien el ángulo sobre la derecha.
El principio del encuentro ofreció una buena disposición táctica de River, con los volantes ubicados en el campo de los cordobeses, y los delanteros tratando de tapar la salida de los defensores visitantes. El acercamiento del local al área de Herrera era con continuidad, pero los avances se diluían cuando pretendía llegar cerca del arco.
Talleres no posee tampoco un gran caudal futbolístico. El conjunto cordobés eligió jugar de contrataque y se las ingenió para construir algunas opciones. La mejor oportunidad la tuvo a través de Girotti, quien cabeceó la pelota al lado del palo izquierdo de Armani.
El espectáculo se fue desluciendo a medida que pasaban los minutos, y los choques, la imprecisión y la falta de ideas terminaron dominando la mayor parte del primer tiempo.
La segunda mitad se inició a puro vértigo. Talleres realizó dos modificaciones, y en la primera salida rápida encontró mal parado a River y el ingresado Depietri marcó el gol. La jugada nació en la puerta del área visitante, y con tres toques llegó a la definición frente a un desprotegido Armani. La acción desembocó en la lesión de Paulo Díaz, y la decisión de Gallardo de hacer entrar a Borja por Enzo Pérez.
La paciencia de la gente se fue perdiendo, a partir de lo que se veía en la cancha, y los cantos de presión se escucharon pasados los 15 minutos. El problema seguía estando en la elaboración de juego ofensivo. Precisamente, el mediocampo quedó descompensado cuando se fue Pérez, debido a que sólo Simón y Castaño eran los que se tenían que repartir para cubrir todo ese sector.
Fuente: Página 12
