La máquina mendocina goleó en el clásico
Independiente Rivadavia y Gimnasia de Mendoza volvieron a estar frente a frente en Primera División luego de 44 años. En el Nacional del ’82 se habían cruzado dos veces; en una empataron 2-2 y en la otra los “leprosos” ganaron 2-0. Y ahora, en un clásico caliente, picante, el equipo que tiene como figura central a Sebastián Villa se impuso por goleada: 5-1.
El conjunto que dirige técnicamente Alfredo Berti, puntero en su zona con 33 puntos, líder en la tabla anual, equipo más goleador del torneo con 28 tantos, fue claramente superior a su rival en todos los planos y bien pudo haber logrado una diferencia mucho mayor.
En el inicio del partido, cuando todavía no se había cumplido el primer minuto, las 22 mil personas que colmaban el estadio de Independiente Rivadavia vieron atónitos como Armoa cabeceaba un centro de Sabatini y mandaba la pelota a la red. Pero más sorprendidos quedaron ellos, y los que seguían el partido por televisión, cuando a los 10 minutos el delantero Módica y el central Studer se trenzaron muy feo en una escena de catch, en el medio de la cancha, y el el árbitro Falcón Pérez solo les sacó amarilla a los dos cuando, claramente, se imponía una doble roja.
Debe haber pensando que la pelea era de mentirita, tipo Titanes en el Ring, y los perdonó. Cinco minutos más tarde el agradecido Studer, que en realidad debía estar en los vestuarios, marcó el empate de cabeza. Hasta ahí Gimnasia no había jugado mal y hasta por momentos dominaba las acciones, pero desde ese gol y hasta el final entró en un tobogán que se acentuó en las segunda parte.
