Fútbol Argentino

Con el VAR en el eje de la polémica, River se lo dio vuelta a Banfield

River volvió a dar una nueva muestra de superioridad y carácter. Y esta vez la víctima fue Banfield. Por la décima fecha del Grupo 1 de la Copa de la Liga, el «Millonario» visitaba el sur del Gran Buenos Aires. Había comenzado perdiendo por un tanto de Jeremias Perales (23m PT), pero en el complemento lo dio vuelta, con goles de Enzo Fernández (8m ST, de penal), y Matías Suárez (21m ST).

Pero el juego no estuvo exento de polémica ya que, en lo que fue el gol de Enzo Fernández, el VAR intervino para cobrar un penal por una mano del defensor de Banfield Franco Quinteros.

Un error del VAR propició el empate de River. A los 4 minutos, Quinteros buscó a cabecear, pero erró el testazo y, al bajar, la pelota pegó en su brazo, que estaba en una posición natural para un futbolista que ensayaba un salto. Fue la pelota la que se dirigió a su extremidad, y no al revés. Darío Herrera, a cargo de la tecnología en la cabina en el complejo de Ezeiza, llamó a Echavarría y el juez principal observó la acción y sancionó penal. Enzo Fernández lo ejecutó con pericia y selló el 1-1.

El encargado de terminar de torcer el desarrollo fue Gallardo, al hacer ingresar a Juanfer Quintero. A los 20 minutos, en una jugada perfectamente elaborada, Enzo combinó con Quintero, quien con ojos en la espalda habilitó a Suárez. El cordobés coronó la perla con una definición ajustada, a un ángulo. Y puso a la Banda al frente en el score.

El penal sancionado le complicó la conducción a Echavarría. Un empujón de Lollo a Paulo Díaz lo obligó a mostrarle la segunda amarilla y expulsarlo. Y un patadón de Tanco a Paradela, que merecía amarilla, solo fue penado con amonestación.

En el ida y vuelta, Álvarez casi iguala con un tiro desde la puerta del área. Y Enzo Fernández casi amplía en una acción similar.

Más allá del empuje invertido, Banfield no logró modificar el 2-1, que para River representó la quinta victoria consecutiva tras el tropiezo en el Superclásico. Volvió a costarle, como siempre que los equipos de Gallardo se prueban ante los que orienta Diego Dabove. Pero le sirvió para mantenerse a apenas dos puntos del sorprendente Racing de Fernando Gago en la tabla de posiciones. Y para dar un nuevo paso hacia los cuartos de final del torneo doméstico, al que no le resta importancia, más allá de que el foco principal está puesto en la Copa Libertadores.

Todo, sin Julián Álvarez, una de las grandes figuras del Millonario, quien sintió molestias en el calentamiento. No le hizo falta arriesgarlo a River para mantener la sonrisa.

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